Altea ha sido conocida durante años como el paraíso de los artistas, ya que aquí han buscado refugio desde siempre poetas, cantantes, pintores, escultores y ceramistas venidos de todos los rincones del mundo como Eberhard Schlotter o españoles tan conocidos como Marisol, Rafael Alberti, Vicente Blasco Ibáñez Francisco, Josh Rouse... Sus calles descienden lentamente hacia el mar, y las pequeñas casas pueblerinas, encaladas desde su construcción, hacen de ella un lugar óptimo para el descanso vacacional, así como para el retiro de muchos jubilados que han encontrado en Altea un verdadero paraíso.
A la orilla del mar está su puerto pesquero y el puerto deportivo, más conocido como Club Náutico de Altea. Junto a ellos, el Mediterráneo, casi siempre tranquilo por estos lares. Y como es de suponer, muy cerca de este punto está el Paseo Marítimo, de reciente ampliación, que se prolonga desde el puerto hasta el antiguo pueblo de pescadores, inundado de tiendas, cafeterías y restaurantes con terrazas veraniegas. Su mercadillo callejero es uno de los más populares de toda la Costa Blanca.